LA NOCHE QUE TeVí, MAGALY
Joan Marín y yo lo contamos en esta página de Latinópolis para DEDOMEDIO:
Joan Marín y yo lo contamos en esta página de Latinópolis para DEDOMEDIO:

Acabo de recibir la sorprendente noticia de que mi filme ¡Soy un pelele! ya se puede descargar gratis en la red.
Alguien ha subido la película a Internet en una versión impecable, y hasta se ha tomado la molestia de añadir una opción de subtítulos en inglés. Increíble.
Ésta es una de las muchas páginas que ha colgado la película.
En fin, llegó la hora de que la obra vuele sola. Ya la podéis disfrutar, odiarla, adorarla, abominar de ella o ignorarla.
Ya es libre.

Gilliam Vargas, “la teta valiente”.
Mi compadre Joan Marín está ahora mismo en Lima.
Fue allá invitado para dar unas conferencias sobre cómic, pero en realidad también tiene una misión secreta: documentarse sobre nuestra nueva novela gráfica, PLAGIO.
Aquí tenéis un poco de información sobre su estadía.
Como sospechaba, Joan también ha caído rendidamente enamorado de Lima.
Unos días allá son el mejor antídoto contra cualquier crisis, nacional o personal.
Disfruta, Joan.
El mayor problema de escribir ficción en el Perú es que no se puede aspirar a mucho más que a ser un “representador” de la realidad, tan al gusto español, dado que cualquier cosa que un autor invente nunca estará a la altura de la imaginación que desarrolla el propio país en sus acontecimientos diarios.
¿Qué hay más imaginativo, estrafalario y alucinante que la vida política democrática peruana? Ni Dune presenta un universo tan fantástico, alocado, imposible y trepidante como la saga estelar de Fujimori & Sons.
Así que mis páginas para la serie Latinópolis en la revista Etiqueta Negra son cada vez más realistas y, por eso mismo, inverosímiles para ojos no peruanos.
Ésta es la última. Su coprotagonista, un gran amigo que muchos seguro conocéis:
Ayer dediqué todo el día a leer, de una tumbada y un tirón, Los eunucos inmortales, del escritor Oswaldo Reynoso.
Reynoso es un escritor con quien me identifico íntimamente y cuya hermosa prosa disfruto horrores. Comparto y agradezco su preocupación por el “goce” del camino literario. Sabe adónde lleva al lector pero le gusta que al lector no se le escatime el placer del trayecto. Siempre me transporta con las cortinillas del vagón descorridas a un paisaje sensorial siempre intenso.
Su novela de 1995 es contundente, con momentos portentosos. Me siento cómodo acurrucado en el regazo de su mirada, esa mirada proyectada de dulce desolación, de persona asomada desde el lado equivocado, del que querría ser el centro de la vida y se siente accesorio pasivo a ella, del que se siente estafado por un Dios al que ni se permite permitirle vida para exigirle cuentas… del que se sabe conductor, en vez de detonante y destinatario último de los acontecimientos.
Me apasiona su mirada de peruano apátrida (pero fiel como nadie a sus desarraigos emocionales, que son los que cuentan y determinan) sobre China: otra patria incómoda y, al fin, desagradecida. Me parece una mirada inédita, pues está despojada de ningún paternalismo, de ninguna asunción materialista, de ninguna noción de sabiduría impostada: el narrador no dispone de un país de origen que sienta modelo a aplicar… y tiene tantas cuentas pendientes consigo mismo como el nuevo país que habita. Espera más del “Viejo Mundo” que le acoge de lo que él puede aportar.
Este narrador se confiesa socialista y se trasluce pansexual: su contradicción íntima es la que me une a él y su mirada límpida de voluntad prejuiciosa o de empeño humano en inhumanas preconcepciones, la que me admira y conmueve íntimamente.
Cuando llegué por primera vez a Lima, más ignorante aún que en el día de hoy, la Distribuidora Océano organizó allí una presentación de mi primer libro, y Oswaldo Reynoso fue uno de los presentadores. Si yo hubiera leído previamente Los eunucos inmortales, debería haberle saludado con una infinita inclinación de cabeza, como mínimo china.
Ya os informé sobre mi proyecto de cómic con el espectacular dibujante arequipeño César Carpio.
También en mi desempeño como editor satélite dentro de la española Ediciones Glénat estoy intentando reflejar la visión artística o cotidiana de mi país favorito… y en algún caso aunar ambas.
Así ocurrirá con Alicia en el país de los camareros, novela gráfica que he impulsado y que en estos momentos se está realizando con el mejor tándem artístico que he podido reunir: a los bolígrafos (del guión) he fichado nada menos que a una pareja de furiosos talentos literarios (limeños): el poeta Jaime Rodríguez y la escritora Gabriela Wiener; a los lápices (del dibujo) he contratado a la que creo será muy pronto la mejor dibujante de cómics española de la nueva generación: la tierna y deslumbrante Natacha Bustos.
De las sanas locuras de la Wiener ya tendréis información suficiente por los medios peruanos y su propio blog. Jaime Rodríguez es también redactor jefe de la revista literaria Quimera, aquí en Barcelona. Natacha tiene en sus venas sangre brasileña y ¿ecuatoriana? ¿chilena?… latina, en todo caso, hecho absolutamente incidental con el motivo de su elección, aunque siempre ayuda saber que ha puesto un pie en el continente de sus padres.
Porque Alicia en el país de los camareros irá de eso, de la vida de una inmigrante sudamericana en España. Quiero que refleje, sino LA realidad (cuestión siempre subjetiva e inasible), UNA realidad no mostrada hasta ahora, alejada de los tópicos del melodrama y el paternalismo, pero realista en su enfoque del sufrimiento cotidiano de algunas personas que han venido a mi país a progresar. Es el primer gran proyecto que he concebido como editor con Barcelona como protagonista de fondo…
Para Madrid he ideado otro, pero éste en torno al segundo gran fenómeno social de la España de esta década: la invasión de gays…
Los gays peruanos (que también he “sufrido” unos cuantos) los dejaré para más adelante…
Boceto de uno de los personajes de la obra, realizado por Natacha

Empezaste como criador de cerdos y llegaste a conquistar un imperio.
Medio siglo después se te inmortaliza como el “Primer Vampiro de América” en el serial Gabriel, amor eterno: pasas a la posteridad como villano de caninos largos, ¡y encima con los rasgos de José Luis Rodríguez El Puma!
Eso te pasa por haber sido malvado.
Si al menos te hubieras reencarnado en Manolo Escobar, que es más apropiado…

Esta semana he visitado la exposición World Press Cartoon 2009 en el Palau Robert de Barcelona.
El World Press Cartoon recoge y premia anualmente muestras de humor gráfico de todo el mundo. Este año ha abarcado 428 profesionales de 72 países. El mero ámbito internacional produce la sensación de avalancha inabarcable de obras y profesionales.
Sin embargo, el único autor seleccionado procedente del Perú es Rafo Barrionuevo, ¡con tres obras!… las tres publicadas en el diario El Popular. Entre los autores españoles representados, también se echan a faltar una docena de talento habitual. Supongo que no envían sus trabajos al Jurado del evento, de ahí el desequilibrio de representatividad.
O sea, que si se presentaran al World Press Cartoon todos los autores de humor gráfico con talento del Perú, de España y del resto del mundo, no habría dónde instalar su exposición ni manera de absorber en una visita tantos buenos chistes y tanto buen trazo.
Para el próximo año, eso sí, espero que se presenten más artistas peruanos. Profesionales para asombrar al mundo tienen unos cuantos.
Una de las obras de Barrionuevo.
Si yo fuera listo, me dedicaría a representar artistas de cómic peruanos en Europa y USA, y me haría rico haciéndolo, dado el talento que hay en estas tierras y lo fácil que sería colocarlos. Por desgracia para mí, no tengo alma de fenicio, y lo único que puedo llegar a consumar con mucho gusto es una recomendación gratuita.
César Carpio es uno de los dibujantes con mayor futuro del Perú. Actualmente está ilustrando un guión mío que convierte a la artista española Chiqui Martí, la mejor stripper de mi país y probablemente del mundo, en heroína de cómic pop, una suerte de Barbarella o Modesty Blaise adaptada a nuestros tiempos y nuestra idiosincrasia. El color lo aporta el talentoso Diego Rondón.

El guión abarca unas cien páginas, y César ya ha llegado a la mitad. Yo le jaleo desde Barcelona y él me envía auténticas gemas en forma de páginas a lápiz.
Miren y disfruten.